La homeopatía y la cirugía

La homeopatía y la cirugía

Dicen que la cirugía se usa cuando fracasa la clínica, o que la mejor cirugía es la que no se hace. Soy veterinario especialista en cirugía y traumatología, así me formé y hasta que encontré a la homeopatía, era lo único que me satisfacía. Ahora hago las dos cosas y se complementan perfectamente. Es que la cirugía es un aliado muy bueno de la clínica, pero hay que utilizarla como último recurso o cuando de entrada sabemos que no hay otro remedio. Una fractura expuesta, una herida profunda, una obstrucción intestinal, una hemorragia, una piómetra, una hernia de cualquier tipo, son patologías que requieren una cirugía reparadora y entonces hay que hacerla de la mejor manera posible. Pero hay veces que la cirugía se puede evitar y la clínica resuelve los problemas sin necesidad del bisturí.

Una fractura no desplazada, puede solucionarse con una inmovilización externa y globulitos para acelerar la reparación de la misma. Hay una plantita que se llama popularmente “Consuelda” que se usa diluida homeopáticamente para ayudar a que se haga el “cayo óseo” rápidamente.

Los tumores, no siempre hay que operarlos depende de cada caso. Aquí hay tantas posibilidades como pacientes con tumores haya: tumores de hígado o de bazo que se resuelven con medicamentos naturales, tumores de mama en las perras que si no son agresivos pueden también ser tratados con homeopatía. Sobretodo aquellos que van equilibrándose con el paciente y cuando haya que operarlos, se hará una cirugía conservadora, quitando la mama del tumor y nada más, dejando las otras como señuelo para que las metástasis se produzcan en las otras mamas y no en los pulmones.

Cada caso es diferente y hay que analizarlo en forma separada. Pero la tendencia es esta: primero los tratamos y si no responde o la enfermedad avanza entonces se opera, sabiendo que ésta es sólo paliativa y que hay que ayudar con medicamentos que aumenten las defensas.

La inmunoterapia es el futuro de la oncología. Ya hay tumores que se tratan con vacunas, como los melanomas. La homeopatía es una medicina inmunomoduladora por excelencia.

La homeopatía me enseñó a tratar al individuo, al paciente que tengo delante de mí, sabiendo que es único e irrepetible, y que si bien la experiencia en otros casos parecidos, es valorable, no sirve a la hora de decidir sobre ese caso. Que para resolver el problema tengo que utilizar todos los métodos que conozco.

La homeopatía es la reina en estos casos, pero muchas veces no alcanza, la cirugía ayuda a quitar obstáculos a la curación, lo mismo pasa con la kinesiología, la acupuntura, que ayuda mucho a la rehabilitación de casos de dolores articulares, musculares u óseos. Lo mismo pasa con la nutrición, tan importante como complemento de cualquier terapia.

Este mito que dice que los homeópatas y los cirujanos son enemigos, son antagónicos es sólo eso: un mito como tantos otros. En mi conviven los dos, sin ningún problema. Y tengo que reconocer que aprender homeopatía me hizo mejor cirujano y ser cirujano me hizo mejor homeópata.

Nuestra función como veterinarios es la de solucionar problemas y para ello uno utiliza todo lo que conoce, pero siempre hay que hacerlo en forma ordenada y utilizando las leyes naturales de curación que la homeopatía tiene tan bien estudiadas, para lograr la verdadera curación y no sólo parches o supresiones. Lo mismo sucede con las vacunas, son aliadas de la clínica, pero no son inocuas y hay que usarlas con criterio y no en forma sistemática… Pero este es tema para otro artículo.

Salud y alegría
Hasta la próxima.

MV Jorge S. Muñoz
Veterinario Homeópata