El cardenal común (paroaria coronata)

El cardenal es un ave perteneciente a la familia Emberizidae, de extraordinaria belleza, tanto por su porte, como por el colorido de su plumaje el cual es compacto, el color del lomo, alas y cola son de un gris acerado, abarcando toda la gama de los grises, gran parte del cuerpo (pecho y vientre) están cubierto de plumas blancas. Una línea blanca separa el rojo de la cabeza del gris del lomo. Mientras que los juveniles presentan un deslucido tono canela en el copete y capucha, el cual durará más de un año hasta llegar al rojo intenso del los adultos.

Paroaria (4)Sus patas escamadas son de color plomo y como todos los fringílidos, posee cuatro dedos, tres hacia delante y uno hacia atrás. El dimorfismo sexual es leve, según los criadores, apenas se nota en la terminación de la corbata, en las hembras es redondeada mientras que en los machos ésta termina en punta.

Mide entre 18 y 20 centímetros y pesa alrededor de 23 gramos. Su pico es cónico, relativamente corto y fuerte, sirviendo para partir, triturar, descascarar semillas y también defenderse, con la particularidad de tener el maxilar superior que sobresale del inferior. Las alas son estrechas y puntiagudas y la cola, larga y cuadrada.

Movedizo, ágil y vivaz, es muy cantor. Su canto, en forma de gorjeos o silbidos, es fuerte y muy agradable, y se asemeja a los sonidos que brotan de una flauta. Este canto es más claro y brillante en el macho que en la hembra.

Especie propia de América del Sur, Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y principalmente Argentina, donde es muy abundante, entre otras, en las provincias litoraleñas de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, y el Delta del Paraná.
Habita en montes ó bosques, plantaciones de árboles y zonas de vegetación arbustivas cercanas a ríos, arroyos y lagunas. Se lo halla solo, o en pareja o en pequeños grupos, a veces entremezclado con otras especies.

Vuela sin ocultarse de una planta a la otra y desciende al suelo procurando obtener su alimento. Es un pájaro caminador y pasa gran parte del día correteando por el suelo a los saltitos.

Para los cardenales del hemisferio Sur la época de cría o reproducción se inicia con la llegada de la primavera (promediando el mes de septiembre) y finaliza al concluir el mes de enero. En esta etapa se unen en parejas y allí, entre los dos, comienzan a construir su nido. Preferentemente, el lugar elegido para su instalación serán las horquetas y ramas de los árboles cercanos a ríos y arroyos. Con ramitas finas, palitos, raíces, cerdas, plumas y musgo entrelazados entre si, en pocos días quedará terminado un nido en forma de cuenco muy liviano y resistente.

En una temporada efectúan tres nidadas de entre dos y hasta cinco huevos cada vez, aunque lo normal son tres huevos de color blancuzco o verdoso, con pintas y manchas pardas y lilas. La incubación tiene una duración de 13 días y está a cargo de la hembra, mientras que el macho es el encargado de proteger y cuidar su territorio para que ningún intruso se aproxime al lugar. La alimentación de los pichones es una tarea ardua, compartida por la pareja.Paroaria (5)
Como la mayoría de las aves, el cardenal tiene un régimen alimenticio muy variado, se alimenta fundamentalmente de semillas, insectos, larvas, verduras, hortalizas y frutos silvestres.

Los cardenales cabeza roja (cuerpo gris y blanco), viven solamente en Sudamérica. No son aves migratorias. El Cardenal como mascota es muy apreciado por sus características físicas y su canto y son muy codiciados como aves de jaula, lo cual ha llevado a un crecimiento en su captura comercial, llevándolo hasta el peligro de extinción.

Un poco de leyenda…

Los calchaquíes eran un grupo étnico que habitó en los valles del noroeste argentino (Salta, Catamarca, Jujuy, Formosa y La Rioja). Esta etnia fue muy rica en legado cultural y ahí se encuentran grandes leyendas, entre las más importantes la leyenda del cardenal.
Cuentan que Mama Quilla (la Luna) le ordenó a su hija Chasca que ayudara a los hombres a cultivar y aprovechar las hierbas como medicina para sus males.
Chasca arribó a la aldea del caritativo Punquillo, quien la recibió cariñosamente y como gratitud le dio como esposo a su hijo Ancali, junto a él ayudaron a sanar enfermos y a sacar excelentes medicinas de las plantas de la zona.

Machi, el brujo de la tribu, vio con poca alegría las acciones de Chasca y Ancali, pues él había sido siempre el curandero del grupo y movido por la venganza, invocó a Zupay (el Diablo) para conseguir envenenar a Punquillo, quien en poco tiempo enfermó gravemente debido a un misterioso mal que los conocimientos de Chasca no pudieron curar.

Cuando el cacique falleció, Machi afirmó que Chasca y Ancali habían originado la muerte de Punquillo para quedarse con el mandato y la comunidad asombrada, le hizo caso al brujo, quien les ordenó atar a Chasca y Ancali a una elevada roca y abandonarlos ahí, no sin antes agredirlos a flechazos.
Chasca, al observar que Ancali era herido en la frente juntó su cabeza a la de él y pronto la sangre del joven tiñó ambas cabezas. Mama Quilla, se apiadó de los esposos y los transformó en pájaros cardenales.

Hernán Guillermo Chatard
Fotos extraídas de Internet